martes, 12 de octubre de 2010

Comida mexicana, puro placer

Sin duda es uno de los más grandes placeres de la vida cuando te sientas a comer, sobre todo si es en familia, entre amigos, con la pareja, en fin, acompañado es mejor. Si a esto le sumo el chile que es el elemento principal de la comida mexicana, no cabe duda que la noche está completa y no le hará falta nada para ser perfecta. Pero, veamos algunos de los platillos típicos, desde pequeños entremeses, hasta las grandes comilonas.

El chile tiene su motivo para estar al frente entre los ingredientes predilectos de la comida mexicana. Hay muchas variedades de chiles: el chile ancho que a muchos incomoda, el chile güero de importación, el chile de árbol que pica mucho, el chile poblano, su mero mole, y muchos más. Con él se pueden hacer diferentes guisados o botanas. Pero bueno, ¿qué más te puedo decir? Si usted es mexicano, seguramente el chile en su mesa no falta. En el mercado se encuentran los chiles en cajones de madera, también conocidos como huacales.

A muchas frutas se les puede agregar chile y limón. Como a los betabeles, a las jícamas o a las zanahorias cuando las rayas. O puedes cortar el pepino en tiras con sal limón y chile piquín, cada parte del pepino es tira de sabor. Y esto es bueno como entremés.

Y qué decir de la gran variedad de guisados: el chorizo en papas, salchichas con huevos, longaniza en salsa verde te llenan de volada. El otro día me tocó la longaniza con huevo y estaba de rechupete. Y de pensar en los tacos de pechuga o de chicharrón me dan ganas de comer hasta reventar. Los frijoles acompañan la mesa. Sin duda alguna los frijoles de Apizaco son los de mejor calidad, más sabrosos y nutritivos. ¡A comer! Lo malo de los frijoles es que pueden provocar gases y luego es un pedo para sacarte del baño. Los tacos de cabeza los disfruta más en las mañanas, por las noches los de tripa, a lo largo de las avenidas se ven los puestos. A quien gusta de la comida del mar, puede disfrutar de unos camarones en su mojo de ajo. Hay comidas tradicionales como el pozole, el mole café que viene en sacos, el mole verde, o la pancita. Cuando gusten les hago una panza. No hablaré de las criadillas porque me lo pueden tomar a albur.

A mí me pasan mucho las tortas. Una cubana, una alemana, una rusa, una suiza, (se me hace agua la boca nada más de pensar en sus quesos), eso sí, yo a todas les echo quesillo para acompañar. Lo malo de las tortas gigantes es que luego uno no se las acaba. El otro día pedí una de chorizo y me agarraron las prisas y la tuve que dejar a medias.

Y ¿qué decir de los postres? ¿A quién de ustedes no le ha entrado un plátano macho frito con crema y chispas de chocolate? O el dulce de camote en barras con calabaza (también en dulce), yo le agrego leche. Un postre algo extravagante que a mí me encanta: papaya rellena con plátano, lo aderezo con lechera y a veces chispas. Lo malo es que tiene muchas calorías y a las mujeres generalmente les engorda.

Pero también se sabe que ciertas comidas tienen usos medicinales y grandes propiedades nutricionales. Por ejemplo, del plátano está probado científicamente que contiene mucho potasio; para la gripa, el cuerpo cortado o el dolor de cabeza, chupar limón, naranja o toronja ayuda mucho; una ensalada de espinacas con jugo de limón o de limas mucho hierro aporta a la dieta. El jugo o zumo de zanahoria ayuda a mejorar la vista, el zumo de caña le ayuda a olvidar sus penas. El té de ramo blanco le cura prácticamente todo. También al camote setecientas gotas de té de hierbabuena puede agregar para ayudar al dolor de estómago. Y son fuente de vitaminas las pasas, el chico zapote, el poro, el rábano, y casi todas las frutas y verduras.

Si quieren buenas recetas, les recomiendo la revista del Chef Ornica, quien tiene a su asistente o pinche Tecla Varella Bara. En el mundo culinario son la crema y nata y te echan buenas recetas en la revista.

Eso es todo por hoy, porque de tanto hablar de comida ya hasta hambre me dio, voy a comer una dona, como que se me antojó, eso sí que no falte la leche. Hablando de eso, recuerdo cuando aún a domicilio me traían la leche, Zacarías se llamaba el lechero, a su muerte siguió su labor su hijo Santiago. Hasta pronto y buen provecho.

5 comentarios:

  1. Jajajjaa sí que despierta el apetito tanta comida y tan sabrosa!!! :D

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  2. yo por eso evito el chile, siguiendo la filosofia de mi entrañable amigo Evito Dolores de Hoyo.

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  3. Puro albur contigo, asi ni quiero ya tener mi puesto de chiles!

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  4. Ah, pero ese puesto vale la pena... Hasta le podemos poner un nombre pícaro para que atraiga a los clientes. Además recuerda que yo te compraré el Wakalao...

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  5. OOOOHHHH, ¿será uno de esos puestos de chiles secos en donde también venden almendras confitadas, malvaviscos cubiertos de chocolate, mole, crema de cacahuate, huevitos de chocolate, cacahuates, garbanzos y habas enchiladas y todas esas cosas ricas? Sí señorita Vendetta, abra su puesto y yo seré su clienta.
    Señor Apocalypsis: hablando de comida ¿me podría traer más longaniza de su pueblo? es que está bien rica y nada más me dio una vez y me dejó con ganas de más, ¿podría? (no es albur)

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Interpretación oracular