viernes, 18 de marzo de 2011

Experimento

Mi costumbre es ir los viernes a tomar
–E invertir mi salario en cerveza
Para alejar penas de mi cabeza–
Oculto en un rincón del oscuro bar

Salgo una noche con paso peculiar
Frente a mí una joven atraviesa
Ebrio quedo por su extrema belleza
Y le Digo “¿Te puedo acompañar?”

Apresurados vamos a su casa
Ella muerde mi cuello con fiereza
Mientras me desangro el tiempo pasa

Despierto recostado en la Marquesa
Y débil por la tremenda resaca
Insufrible es el dolor de cabeza.

lunes, 28 de febrero de 2011

Si es cremoso es baboso

¿Se han dado cuenta de lo tremendamente estúpidos que son la mayoría de los comerciales que transmiten por televisión? Digo, se supone que deben ser lo suficientemente llamativos pero ¿por qué deben hacerlos tan ilógicos, incoherentes y tontos? Sé que siempre ha habido y habrá malos publicistas, aunque también los hay muy buenos, pero, vamos, últimamente tenemos una enorme abundancia de los primeros.

¿No están convencidos de mis palabras? Analicemos, pues, algunos de los más incoherentes. Por ejemplo, aquel que dice más o menos así: “¿Te has puesto a pensar que pasaría si pudiéramos detener el tiempo? Los besos durarían semanas, y esa luna llena sería para siempre…” Para comenzar, si detienes el tiempo no existiría la noción de semana, ni siquiera existiría un “para siempre”, porque el “siempre” implica justamente la duración perpetua ¡en el tiempo! Así que, creyendo que existe tal posibilidad, teniendo el tiempo detenido, un beso no puede durar semanas, el carácter durativo no existiría, no habría forma de determinar la duración de algo, porque sin tiempo no hay concepto de segundo, minuto, hora, día, etc.

Bueno, no se quieren meter en cuestiones físicas, veamos otro ejemplo entonces. “Ya llevamos DOS horas de novios y aún no has cambiado tu estado de soltero en Facebook… te da pena andar conmigo ¿verdad?” Dos horas… Este comercial no sé si refleja lo superficial de nuestra sociedad o trata de ejemplificar la idiotez de los seres humanos, como quiera que sea, esto sólo tomaría sentido tomando en cuenta la tontería del ejemplo anterior, porque dos horas durarían semanas.

Y ya que seguimos con anuncios de banda ancha móvil, que me dicen de aquel que está en dos partes. En la primera parte una chica como de 15 años está triste porque tiene frenos en los dientes y entonces nadie le va a hacer caso. Lo anterior me parece típico en el comportamiento de un adolescente y quizá hasta sea normal. Pero sigamos con el anuncio. La madre de la muchacha se conecta a internet y le sugiere que le mande una invitación (una vez más a Facebook, extraño no) para ser amigos al chico que le gusta. La niña lo hace y en el momento el muchacho saca un Black Berry (ya saben, todos los adolescentes llevan un teléfono con red 3G consigo) de su bolsillo y acepta la invitación. En la segunda parte el mismo muchacho va a la casa de la muchacha a hacer tarea “porque no tiene internet”. Puede pagar un plan de red 3G pero no tiene internet. ¡Genial! ¿No?

Y que me dicen de esas cancioncitas idiotas de “vamos a llamar el doble de tiempo…” o “soy ejecutivo, tengo un Smartphone” Por dios, eso es para retrasados mentales. Si gastan tanto dinero haciendo publicidad ¿por qué rayos no la hacen bien? O aquello de “El mejor lugar para trabajar es el que te gusta” porque obviamente todo tu trabajo consiste en entrar a internet y buscar a tus compañeras nuevas en Facebook (¿no les parece que ya mencioné esto tres veces?).

Los peores, creo yo, son esos comerciales de “si es cremoso es granoso, a ti te sirve pero a mí no…” o “tu maquillaje me sacó granos”. Para comenzar ponen a una niña malcriada gritándoles a sus padres, en segundo lugar ponen a unos padres con cara de arrepentimiento por lo que hicieron. Digo, unos padres que de verdad amaran a sus hijos les enseñarían a respetarse a sí mismos en lugar de estarse preocupando por un maldito grano. En segundo lugar nos están diciendo que la vida de nuestros jóvenes gira alrededor del susodicho grano. Además está comprobado por un psiquiatra profesional que el no sé qué porcentaje de los adolescentes con acné piensan en el suicidio. Y lo peor de todo, antes pasaban a un escuincle baboso con su cara de cacahuate garapiñado con una severa depresión porque sus padres se preocupaban más por el dinero que por ver por el bienestar de su hijo. Pero ahora no, ahora todos los anuncios son de muchachas también con cara de cacahuate garapiñado. O sea que el mercado ha pasado a ser exclusivo de las mujeres porque las mujeres son más cabezas huecas que los hombres ¿no?

Ah, pero también están aquellos anuncios que dicen que los hombres piensan con las axilas. El transpirar por las axilas les impide pensar bien, supongo que es porque el sudor empaña los pensamientos. O aquel que “no es lo mismo festejar sin levantar los brazos…” por dios no tiene sentido. Pero eso sí, los hombres que piensan con el sobaco consiguen a las mujeres más atractivas. Yo supongo que lo anterior se debe a que una mujer cabeza hueca que en su adolescencia usó maquillaje contra las imperfecciones “complementa en sentido contrario” a un hombre que piensa con las axilas secas.

Hay alguna publicidad que no es precisamente mala como aquella de “por los que se hicieron fama y se echaron a dormir” aunque, en lo personal, jamás he entendido que tiene que ver el alcohol con el tema. Simplemente no tiene sentido.

Y los anuncios del gobierno son de lo peor que existe, ahora, además, incluyen subtítulos para que puedas leer lo que dicen…

No entiendo por qué los anuncios deben ser tan tontos. ¿Acaso están pensados sólo para llamar la atención de la gente tonta…? Olvídenlo, creo que ya tengo la respuesta.

jueves, 3 de febrero de 2011

La despedida. El final

Caminamos en silencio durante un largo rato. El silencio se iba tornando cada vez más incómodo con forme avanzaba el tiempo. Yo me sentía molesto, todo me molestaba. “Se está nublando” dijo ella. Su voz me irritaba, no podía soportarla. ¿A qué había venido? ¿Por qué caminaba conmigo? Yo la miré con desprecio, ella se percataba de mi febril estado, yo lo sabía, pero dentro de su alma, un alma buena, quería ayudarme… no sabía que no se puede ayudar a quien está completamente extraviado.

“Pronto lloverá” volvió a decir. Su voz desgarraba el silencio y yo la odiaba por eso. Seguí caminando sin decir nada, con la mirada clavada en el suelo, como si quisiera encontrar el camino que desciende al infierno. Sí, eso era lo que deseaba. Ella me seguía, no se apartaba de mi lado. En el cielo resonó un trueno que anunciaba la pronta llegada de la lluvia. Eso me alegró, yo podría caminar bajo la lluvia esperando que un rayo terminara con mi existencia con la única esperanza de que ella buscara un refugio para resguardarse de la lluvia.

Sentí la primera gota mojar mi cabello. Levanté la mirada hacia ella y la vi con una sonrisa malévola, incluso cruel. No dije nada. Caminamos hasta refugiarnos bajo un techo. Ella temblaba de frío. Se quedó parada, inmóvil bajo el techo. Yo di media vuelta y me dispuse a caminar. “Espera…” gritó ella al tiempo que me sujetaba de un brazo. Las lágrimas comenzaron a dibujarse en su rostro. Yo la miré con verdadero desprecio. Odiaba profundamente su llanto, odiaba sus manos tratando de aferrarse a mí, pero lo que más odiaba es que sus lágrimas no fueran de tristeza, sino de pena, de misericordia, de… lástima, tal vez. ¿Qué creía, que me hacía un favor, que mi corazón se ablandaría sólo por sus estúpidas lágrimas?

No. Yo era un ser vil y desgraciado, incluso cruel pero sumamente orgulloso, soberbio y altanero. Así que sin decir una sola palabra me desembaracé de sus manos y comencé a caminar bajo la lluvia, ella se quedó atrás, mirándome partir, mientras yo explotaba en una frenética y maniática carcajada que se opacaba con el estruendo de los truenos celestes.

miércoles, 12 de enero de 2011

En la estación de trenes

Esperaba sentada en la estación de trenes. Miraba apaciblemente a la gente ir de aquí para allá con sus maletas. No sabía exactamente por qué, pero eso le hacía experimentar una sencilla paz interior. Le parecía agradable observar las facciones de las personas a su alrededor. Algunos iban apresurados, otros tranquilos, algunos molestos, otros contentos. Todos tenían algo que contar al mundo y ella estaba allí para escuchar sus historias.

Esperaba sin prisa. Cada mirada, cada sonrisa, cada lágrima, cada imagen era un deleitarse… esperaba ahí sorbiendo un vaso de unicel con café caliente. A veces ellos también la miraban y ella se encontraba con la mirada inquisidora de “los otros”. Ella entonces les dirigía alguna amable sonrisa –vaya que su sonrisa era amable– y ellos a veces la devolvían, otras veces sólo la miraban con curiosidad e incluso con desdén, sentía como su mirada incomodaba a ciertas personas, pero ella no se inmutaba, sonreía como quien sonríe al aire, como quien sonríe a la vida, con una sonrisa pura, una sonrisa que brotaba del fondo del alma. Así sonreía ella.

A veces presenciaba a las parejas despedirse en el andén. Uno subía al ferrocarril mientras el otro se quedaba ahí llorando… entonces ella los veía y sonreía, ellos entonces sentían un profundo agradecimiento. Alguno incluso se acercaba para platicar con ella, pero ella no hablaba jamás, sólo los veía con sus profundos ojos grises y eso era más que suficiente.

Y así esperaba, desde que despuntaba el alba hasta que se ocultaba el último rayo de sol. Esperaba ver y ser vista. Esperaba que llegara un tren, un tren que cambiara su vida, un tren que abordo trajera una persona capaz de poder conversar con ella, sin palabras, sin sonidos, esperaba que unos profundos ojos como los suyos bajaran algún día de algún vagón. Allí esperaba, sentada. Cuando era menester se levantaba de su lugar e iba a comer algo, mas regresaba pronto a la misma banca. La gente no se sentaba en esa banca, sabían que le pertenecía a ella y respetaban el silencioso acuerdo.

Ella soñaba, esperaba que su sueño se volviera realidad, allí, en la estación de tren. Y en silencio, sin darse cuenta siquiera, ella había ya cumplido tantos sueños. Ella era un sueño, un sueño hecho realidad, el sueño de ellos, y estaba allí, esperando que alguien más la soñara, mientras soñaba y esperaba… Algún día, tal vez, todos esos sueños serían más que sueños, algún día la espera terminaría.

miércoles, 5 de enero de 2011

2011

¡Por fin terminó el año! Ya no más bicentenarios rondando por el aire, me tenían podrido con ello.

Ahora, pasemos a temas realmente importantes y trascendentes. Estamos en el año 2011. En el 2012 se acaba el mundo. ¿Se han puesto a pensar que sólo tienen un poco más de 660 días para realizar todos sus sueños frustrados?

Lo bueno es que muchos ya han comenzado el año con excelentes propósitos -los mismos que olvidarán a mediados de febrero, cuando tengan que preocuparse por el amor- y con una "vida nueva". Una corta vida nueva. Pero ¿de qué preocuparse? Los dioses aman a los que mueren jovenes. Lo bueno de que el mundo se acabe es que ya no hay que trabajar ¿no les parece genial? no más preocupaciones, estres tráfico, violencia, ambición, hambre, religión y películas de mala calidad.

Lo malo de que se acabe el mundo es que no disfrutaré de mi play station tres que acabo de adquirir, sí, lo sé, tengo todavía más de 660 días, pero... ah... supongo que muchos de ustedes compartirán mi sentimiento y sabrán el oscuro pesar que aqueja mi alma.

Y aún tengo algo de tiempo para comprar una mac y poder morir a lado de mis aparatos queridos. También me debería preocupar por un par de calcetines que no estén rotos y un traje presentable para el fin del mundo, no me gustaría terminar esta vida vestido con harapos todos rotos.

Pensandolo detenidamente, seiscientos y pico de días no son suficientes para preparar un final de la existencia ¿no creen?

Pero ¿qué se le va a hacer? Sonrían, Dios me ama...

Feliz fin del mundo.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Recuerdos

A veces llegan sin más... como si fueran parte de un sueño, como si estuviera dormitando a cada instante. Llegan a la mente como escenas de una película que se creía olvidada. Una de esas viejas películas favoritas de la infancia que te hace sonreír al recordar.

Otras veces no llegan por sí mismos. Los invitamos, queremos que estén aquí porque nos gusta sentirlos cerca. Porque a veces son los únicos amigos fieles, o eso aparentan.

No sé exactamente si llegó o lo invité... pero ahí estaba. Llegaba yo a tu casa, te miraba y fingía indiferencia... no debía mirarte, no debían nuestros ojos encontrarse. Te saludaba con cierta pesadez, disimulando. Pero en el fondo ambos sentíamos nuestros corazones palpitar con una fuerza sorprendente. Luego te retirabas y yo conversaba con tus padres y tus hermanos. Sonreía amablemente. "Todo bien, gracias"... "mi prometida está de viaje, ya pronto regresará". Mientras aguzaba el oido para alcanzar a distinguir el más mínimo detalle. Tú tocabas la puerta con cierta cadencia. Lo sabía, era una señal, era nuestro lenguaje, nuestro... Al finalizar la velada, yo me levantaba con cierto aire formal, tomaba mi sombrero del perchero y tú te acercabas para decir adiós, me ayudabas a ponerme el saco y con una sonrísa decías adiós. Yo salía por la puerta, sabiendo que habría de volver.

Así te amaba... Oh bella soledad, así te amo.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Post para combatir la "estupidez"

¿Se han dado cuenta que últimamente en esa red social “CaraLibro” a los usuarios les ha entrado la moda por hacer campañas para combatir distintos problemas sociales?

Bien, pues si no lo han notado no hace falta más que iniciar su sesión de susodicha red y lo podrán averiguar. Sin ir más lejos, el mes pasado la campaña era para combatir la violencia infantil, entonces el chiste era que “en lugar de la foto del avatar, vamos a quitar todas las caras de facebook y las vamos a cambiar por la foto de tu caricatura favorita…” Así seguía la leyenda que invitaba a los usuarios a sustituir su habitual imagen. Lo sorprendente es que muchos usuarios lo hicieron porque “estaban combatiendo así la violencia infantil”

Muchos usuarios, por cierto, pusieron imágenes de caricaturas realmente violentas, pero aún así estaban combatiendo la violencia. Y me pregunto ¿alguna de estas personas realmente se ha puesto a pensar en lo que está haciendo? ¿No se dan cuenta de que su campaña no sirve de nada? ¿O simplemente están tratando de quedar bien con la muchacha que les mandó la propuesta? Porque, de verdad ¿Cómo combates la violencia infantil cambiando una fotografía? ¿Acaso eso va a evitar que el padre de familia borracho golpee a su hijo o que un matrimonio disfuncional deje de pelear? ¿Sólo porque el “CaraLibro” está lleno de caricaturas?

Por si fuera poco, este mes se quejan y se muestran en contra de "el esclavismo de los aparatos electrodomésticos". Para comenzar me parece tan estúpido que alguien crea que por cambiar su fotografía ya está haciendo algo para solucionar el problema, en segundo lugar, utilizan uno de esos "aparatos esclavistas" para hacer su campaña. Claro, "pongamos una foto para que todos vean que estamos en desacuerdo, pero no dejemos de utilizarlos" Es como decir "vamos a protestar contra el calentamiento global debido al uso excesivo de electricidad con un mega anuncio luminoso que consuma cinco mil watts por segundo y que se quede encendido toda la noche para que todos puedan ver que estamos inconformes"

Por eso, combatamos a los homosexuales poniendo la fotografía de un pene, o al mal gobierno poniendo la fotografía de Fox, o combatamos la corrupción poniendo la imagen de Sor Juana. Es más hasta podemos combatir el alcoholismo poniendo la imagen de una hoja de marihuana, eso cambiará el mundo para siempre.

Al fin y al cabo sólo basta que yo me muestre inconforme y finja altruismo por internet, donde no se puede verificar que mis acciones sean congruentes con mi palabrería. Es más, si no me gustan las clases, sólo pongo la foto de un maestro y eso va a reformar de la raíz el sistema educativo.

Pienso que las redes sociales deberían tener otro uso, aparte de mostrar al mundo cuan borregos son los usuarios y lo pésimo que redactan. Pero como decía Albert Einstein “Sólo hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, aunque de la primera no estoy tan seguro”